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Triglicéridos




LOS TRIGLICÉRIDOS Y SU MISIÓN ENERGÉTICA

Acompañando al colesterol, como si se tratara de un complemento fisiológico, se cita muy a menudo a los triglicéridos. que son el resultado de combinar una molécula de gliccrol con tres ácidos grasos. Estos elementos básicos para el cuerpo humano proceden de la digestión de los distintos alimentos que ingerimos. Los triglicéridos, convertidos en “quilomicroncs”. van siendo absorbidos, poco a poco, llegando a pasar, de los intestinos a la sangre, hasta el 90% de los triglicéridos de los alimentos que nuestro cuerpo ingiere.
Cuando se introduce en nuestro cuerpo una comida muy rica en grasas, debemos tener presente que, durante algunas horas, nuestro organismo deberá procesar un nivel muy alto de triglicéridos, no lle-
gando a normalizar su total asimilación antes de un mínimo de unas diez horas. Este detalle será importante tener en cuenta, si se tiene previsto algún análisis de triglicéridos, con su correspondiente extracción de sangre, en cuyo caso se deberá establecer una dieta previa, en la que sólo se podrá tomar agua. El origen de los triglicéridos también está situado en el hígado, en donde se originan por medio de la combinación de los ácidos grasos que aporta la sangre y los hidratos de carbono procedentes de la glucosa. La misión más importante de los triglicéridos es convertirse en una reserva de energía del cuerpo humano, almacenados junto al tejido graso o adiposo, como sobrantes energéticos de las personas que
se nutren con una dieta rica en hidratos de carbono. Posteriormente, cuando la dieta del cuerpo humano llega a reducir su producción de triglicéridos, se liberarán automáticamente los diferentes ácidos grasos almacenados en diversas partes del cuerpo humano, que serán devueltos a la sangre, para participar en su función vital.

LA AMENAZA DE LOS TRIGLICÉRIDOS ALTOS

Nuestro organismo es muy sensible a la cantidad de elementos grasos que engullimos en nuestras comidas ya que, cuando más rico es en grasas el alimento ingerido, el cuerpo humano necesitará más
horas para su asimilación. Es por esta razón que el contenido de triglicéridos (estearina, oleína y palmitina), que constituyen la parte más importante de las grasas naturales, deba ser controlado, para que si su nivel es más alto de lo normal, sepamos los motivos, ya que, con los triglicéridos altos, nuestro hígado se expone a sufrir una amenaza de difícil justificación.

REDUZCA LAS GRASAS

La dieta exenta de grasas es la mejor forma de reducir los triglicéridos. Cuando se trata de grasa, cuanta menor sea la cantidad, mucho mejor.
Una buena forma de empezar es tratar de reducirla a menos del 30 % de las calorías totales de la dieta, aunque lo ideal es disminuir hasta el 20 % y bajar el aporte de grasa saturadas al 10 %.

VAYA POR PERÍODOS

Una forma de reducir el consumo de grasas a menos del 20 % es proceder por periodos. Por ejemplo, reduzca su ingestión de grasa al 30 % durante un mes. Vuelva a su médico para comprobar si ha habido una mejoría en su nivel de triglicéridos. Si es así lo más recomendable es seguir con el mismo tipo de dieta. En el caso contrario, lo más recomendable es reducir el nivel de grasa al 25 % durante un mes y luego comprobar los resultados.
Si seguimos sin observar una mejoría radical, lo mejor es reducir la ingestión de grasas al 20 % durante 2 meses, lo que asegura que la mayor proporción de las calorías vendrá de los hidratos de carbono complejos, lo que implicará una reducción importante del nivel de triglicéridos.

HAGA DEPORTE

Aunque no se sabe a ciencia cierta si es a causa de una mejoría del metabolismo o bien del ejercicio en si mismo, la práctica de cualquier deporte reduce el nivel de triglicéridos. Esta incertidumbre con respecto del ejercicio deriva de estudios que han demostrado que una hora de ejercicio vigoroso 3 veces por semana puede reducir los niveles de triglicéridos, aunque no modifique el peso. Sin tener en
cuenta como se producen los resultados, está claro que el ejercicio físico actúa reduciendo los triglicéridos y que está altamente recomendado por los expertos. No obstante, antes de comenzar cualquier programa que incluya una determinada actividad física, deberemos consultar con el especialista.

EVITE EL ALCOHOL

Es recomendable evitar la ingesta de alcohol puesto que, según los expertos, es uno de los principales responsables del aumento de los niveles de triglicéridos.

REMEDIOS NATURALES

Conservar una alimentación equilibrada, en lo posible absteniéndose de consumir lácteos, dulces y moderando la cantidad de sal (marina), y en los casos agudos, por un tiempo, nada de esto hasta que mejoren los síntomas.

Cereales integrales: 50 ó 60%
Arroz integral, cebada, trigo, maíz (a veces), mijo, sarraceno, aveno, centeno (ocasionalmente), pan y farináceos (mínimo) fideos y pastas (ocasionalmente).
Sopas: I ó 2 tazas diarias Sabor moderado. De vegetales: nabo, cebolla, zapallo, zanahoria, cebolla de verdeo, choclo, apio y perejil, con muy poco o nada de miso.
Verduras: 25 ó 30 %
Todos los tipos de elimo templado. Las redondos como zapalb, zapallitos, verdeo y calabaza.

Raices: Nabo, zanahoria, rabanitos, bardana (poca), lotus, radicha.
Hojas: Hakusay, radicheta, repollo, diente de león, lechuga.
Fríjoles y subproductos: 5 % diariamente, Frijoles, lentejas, garbanzos. Tofu (1 vez por semana) volumen y condimento moderado.
Algas: 5 % diario, Cocción moderada. Gusto mediano.
Hiziki, wakame, kombu.
Rabanitos, nabos, zanahorias, hakusay, pepino, bróccoli, coliflor.
Condimentos: volumen diario muy pequeño. Uso moderado
Sésamo (harina), furikake de hojas de zanahoria, nabo con algas y sésamo, tomillo, orégano, canela.
Aceite:
Uso ocasional. Sólo de sésamo tostado o maíz sin refinar. Aplicar con pincel. Ningún aceite crudo.
Fruta o postre:
Pequeña cantidad, seca o cocida (de estación).
Si desea postre, dulcificado naturalmente con miel de cebada o arroz, o azúcar natural de caña
Bebidas:
Té de Banchá, cocción moderada, gusto mediano. Igual con otros tés tradicionales.
Jugo de manzana acida.
Jugo de rábano daikón (crisis de alta presión).
Té de cebada tostada o arroz tostado.

COMA PESCADO

Está perfectamente demostrado que el aceite de pescado tiene importantes efectos sobre los niveles de triglicéridos. Se ha comprobado la capacidad rcductora de triglicéridos que tienen los ácidos grasos omega3 presentes en el aceite de pescado.
Aunque en la mayoría de los estudios se utilizan cápsulas de aceite de pescado para conseguir una mayor eficacia, se puede conseguir una cantidad equivalente ingiriendo pescado regularmente.

NO CONSUMA HIDRATOS DE CARBONO

Debe buscar recetas bajas en grasa, exentas de lasaña, canelones, ensaladas de pasta, patatas y cualquier tipo de comida rica en hidratos.

LAS GOLOSINAS NO SON BUENAS

Los hidratos de carbono simples de las golosinas, el azúcar y otros dulces son los principales responsables de los niveles elevados de triglicéridos, por lo que es recomendable olvidarse de ellos.

LA HIPERLIPEMIA, PELIGROSA

Los triglicéridos pueden provocar unas dolencias o crisis, de difícil diagnóstico, que suelen afectar a un número muy limitado de pacientes (un máximo del 3% de los ciudadanos). Se trata de la llamada hiperlipemia familiar combinada y tiene un proceso de desarrollo muy confuso y variado, ya que sus síntomas suelen ser muy difíciles de concretar, dado que pueden presentar diversas crisis y alteraciones, cuya definición no suele estar todo lo clara que seria necesario.

LA HIPERTRIGLICERIDEMIA FAMILIAR ES EVITABLE 

Se trata de una variante de la dolencia referida al exceso de triglicéridos en la sangre, con un aumento generalizado que va desde 250 mg/dl hasta 750 o más mg/dl, pero en este caso motivado
por un proceso hereditario y que suele aparecer cuando la persona apenas acaba de cumplir los veinte años. Si se siguen dietas ricas en hidratos de carbono, muy altas en grasas, con ingesta elevada de bebidas alcohólicas y el consumo de determinados medicamentos, las posibilidades suelen elevarse. También debe considerarse, con mucha precaución, c incluso eliminarse en cuanto sea posible, cualquier tratamiento médico complementario que incluya el consumo de corticoides, como puede ser el caso de los tratamientos menopáusicos y los anticonceptivos orales.